febrero 26, 2025

Sumiller (Relato corto)

 


Mario vivía en alguna cabaña pérdida en medio del espesor del bosque. Él se había criado allí. Aquel apartado lugar era su hogar.

Sabía rastrear mejor que nadie. Salió al bosque a cazar. Tenía un don para encontrar exactamente lo que deseaba.

La gente sólo lo buscaba cuando querían alguna pieza rara. Su fama y su don le hacía ganar un buen dinero.

Aquella noche volvió tarde a su cabaña. Entró en la habitación de las presas. Él pateó el cubo vacío para que estuviera justo debajo de Luis. La sangre era algo que no se puede desperdiciar, sus compradores pagaban bien. Además le había costado conseguirla, así que tenía pensado no desperdiciar ni una sola gota de aquel líquido rojo y denso.

Mario había vigilado a Luis. Aquel campista iba a quitarse la vida. Eso él no lo permitiría, sobre todo sin sacar beneficios.

Luis estaba colgado cabeza abajo y semiconsciente en la zona más alta de la habitación.

Mario lo mantenía en ese estado desde hacía días. No era la primera vez que tenía una presa así. Ya había aprendido a sacarle todo el partido posible a su captura.

Mario era un auténtico sumiller con respecto a aquel líquido vital. Algo que lo hacía destacar por encima del resto de los recolectores de aquel producto tan exclusivo.

En un principio a Mario no le atraía mucho eso de tener que andar trabajando para otro. Aunque viviera en el medio del bosque las cosas costaban dinero. Él no tenía mujer ni hijos, pero sí una madre que necesitaba cuidados especiales en un centro de sanidad privado.

Mario había empezado a sacar la sangre de animales corpulentos que eran más difíciles de cazar. Las necesidades económicas le apretaban demasiado y cruzó la última línea.

Luis era un hombre afligido y amaba a su familia por encima de todo. Por ello, cuando le detectaron aquella rara enfermedad mortal en la sangre se había marchado al bosque a quitarse la vida. Él estaba lo suficiente mente consciente como para escaparse, pero prefirió quedarse allí solo lleno de tubos y heridas antes de estar igual rodeado por una familia entristecida.

 

Autora: R. Plata.

febrero 19, 2025

Pájaros

 


El mundo al que llegué

y del que quiero marcharme.

El viento fresco del este

que se llevó mis esperanzas de volver a verte.

Tan feliz era antes cuando podía verte,

 enferma como estuve, la verdad supe.

Tan feliz de saber de ti,

con la esperanza escondida tras mi suerte,

dolor amargo de mi amargura.

Los pájaros volaran hacia el oeste

para desaparecer de la vista de quien no te quiere.

Los pájaros caminaran sin alas

buscando un nuevo hogar.

Cuando los dioses observen a estas criaturas,

 no sabrán nada,

pues ellos no las han creado así.

 

 

R.Plata.

febrero 12, 2025

El sol brilla en el cielo que está azul

 


El sol brilla en el cielo que está azul,

pero tengo que decirte adiós.

Cuando las flores lloran,

Al atardecer de la nada,

no creas que porque sonrió tengo el corazón alegre.

El sol brilla en el cielo que está azul,

Pero las flores lloran,

Y te tengo que decir adiós.

A una cruz de hierro le conté mis penas,

ni el oxido se inmuto,

amanece en la nada,

no creas que porque sonrió tengo el corazón alegre.

 

Autora: R.Plata

Foto gracias a:  Pxhere. (modificada por R.Plata)

 

27/04/2023


febrero 05, 2025

¿A dónde vamos a llevar?

Cuando el mundo avanzó en dirección contraria, yo no me di cuenta. Ahora me siento como si no encajará, y aunque nunca me importo eso de encajar o no, ahora es necesario, porque de ello depende que yo tenga un trabajo. 

Hago todo lo que está en mi mano, y todo lo que me aconsejan los que me rodean, pero nunca llega a ser suficiente. Siempre siento como si todo lo que hago no fuera suficiente, que siempre me faltará la peseta para llegar al duro. 

 Luego están los que venden una fórmula de perfecta y es sólo humo en una botella.

Te aplicas la crema antiarrugas sobre las grietas de una vida que no parece suficiente, ni si quiera para ti.  Te das cuenta de que no sirve en el sector en el que te encuentras, que ni si quiera los que vienen detrás de ti sirven.  ¿A dónde vamos a llegar?

Cuando el mundo avanzó en la dirección contraria, y nos dejó a todos atrás. Ahora buscamos pillar el ritmo desarmonizado de un progreso que no aviso. Estamos corriendo tras un avance que no llega a ningún sitio, excepto a dejar cadáveres por el camino.

Te vende todo a pequeñas dosis y la rana ya se quemó. Las ancas de rana ya no les gustan ni a los franceses. ¿A dónde vamos a llevar?


Autora: R.Plata.

Juicio de anteojeras

Hace años que me canse de luchar por algo que no funcionaba. Aunque hay veces que la gente siga creyendo que el error era yo. Las bondades y...