junio 28, 2022

Respiro

 


Respiro sin más ritmo que el que la naturaleza me dio. La vida se me desliza por entre la imaginación y la falta de dinero. Pido a los ángeles los deseos que anhelo. Mientras escucho la agonía del no poder más.

Respiro sin más ritmo que el que me dio esta naturaleza mía. La vida se me deshilacha como un viejo jersey de lana, con el alma enganchada a una pluma que se queda sin tinta y sin tiempo.

Respiro al ritmo que la naturaleza me da. La vida se desgasta como los zapatos del trabajo, por tanto uso y por no usarlos. Con los sueños guardados en el bolsillo intento que no se caigan ni se agujereen.

Respiro la vida guardando anhelos o sueños, ya no sé. 



Autora: R.Plata.


junio 22, 2022

Esperanza (Relato Corto)

Esperanza se miró el vestido que la cubría, aquel día debía estar especialmente bella, miró el suelo de madera brillante, su madre la tomó de la barbilla y le levantó la cabeza, con un leve gesto le obligo a volver a su estudiada posición.

Sus padres recibirían a las familias que habían invitado a cenar, y Esperanza era consciente de que ella era la principal atracción. Acababa de llegar de una institución de señoritas en la que había pasado los diez últimos años. Allí había aprendido a aparentar ser la mujer ideal, el premio, el deseo y la posesión de alguien más. Se sentía desdichada, pero también había aprendido a ocultar cualquier sentimiento que no fuera el de una muñeca de porcelana.

Esperanza se miró los zapatos de piel y madera hechos por un zapatero de prestigio. El hijo del zapatero los había llevado el día anterior... unos zapatos bien cuidados y en una caja de madera tallada. Esperanza se sintió zapatos.

Esperanza se miró los guantes de tul. Su madre jamás los había utilizado, pues sus manos eran más grandes y huesudas, pero a ella le obligaba a llevarlos, tenía dedos pequeños y gesto delicado. Los guantes le daban un toque glamuroso y misterioso, según ella.

Esperanza pudo ver el reflejo de toda ella en uno de los grandes espejos del salón y se observó con desagrado, se sintió un pavo real en el jardín botánico.

Esperanza atendió a las personas que pasaban frente a ella y un pensamiento la asaltó: "¿Quién me llevará para volver a ser expuesta, una y otra vez?"


Autora: R.Plata.


junio 15, 2022

Lucía (Relato Corto)

 

Quise marcharme tantas veces que cuando me fui se me olvidaron muchas cosas buenas. Al echar la vista atrás recuerdo a Lucia y su preciosa sonrisa. Pero ella, ya no está… y nunca volverá a estar. Nuestro Dios se la llevo con Él. Seguro que allí está sonriendo…olvidando los besos que un día nos dimos, esos besos inocentes de un par de niños. Si me hubiera quedado sé que ella no hubiera sido feliz.

Recuerdo la estación de autobuses y mi promesa de volver cuando acabase aquel verano. Recuerdo como avergonzado decidí tomar el camino que hoy me ha llevado a volver a recordar a Lucia.

Ella tenía un peculiar modo de ver las cosas, ella era la que alentaba mis ánimos a vivir fuera del pueblo, sin yo darme cuenta de que ella era la que realmente quería irse de allí. 

A los dos años mi madre me dijo que estaba embarazada del hijo de Tomás, el pescadero, Sebastián era un don nadie… quizás un don nadie como lo fui yo. El muy canalla la dejó con niño y todo… un niño igual a él. Pero que puedo reprochar yo que fui el primero en abandonarla. No sé si Lucia lloraría alguna vez por mí, o me odiaría por haberla dejado allí. No sé si ella también quiso huir, pero ella sola con un niño ¿dónde iría?

Lucia crio un buen hombre ella sola, con la vergüenza de ser señalada, con el dolor de ser abandonada por todos, excepto por su hermana Clotilde. ¿Cómo pueden ser tan mezquinos? ¿Cómo pueden dejar a una pobre chica a su suerte por un error? ¿Cómo pueden no darse cuenta?

Hace algunos años volvía al pueblo para ver que había sido de ellos, para ver a algunos conocidos. Pero el pueblo era otro… la gente era otra. Las puertas antes siempre abiertas, ahora tienen siete candados. Muchos de los nietos se marcharon a la capital donde vivo. Otro muchos de los nietos se marcharon al extranjero, con pocas ideas de volver a vivir donde nadie vive.

Al pisar la estación de autobuses, reformada, recordé a Lucia, pero ella ya no estaba. Cuando recorrí las calles sólo escuché el eco de mi bastón. Había nacido y crecido allí, pero había vivido más tiempo fuera.

Miré a mí alrededor y sólo veía caras extrañas. Me senté en el parque que antes era el huerto del Olivero. Allí la gente mayor no me reconocieron… yo callé… escuche algún cotilleo, pero me levante y camine por la calle donde vivía el pescadero. Me acordé de Lucía… hermosa Lucia.

Recuerdo el primer beso que Lucia me dio, bajo la encina de la plaza Mayor. Recuerdo su mano apretando la mía. Recuerdo el miedo que me daba tocarla, pero lo que nunca olvidaré es su sabor.

Lucia fue mi primer amor, al que olvide al marcharme, al que nunca le dije adiós.


Autora: R.Plata


junio 08, 2022

Niña



Pequeña niña consentida, te amo.

Pequeña princesa luchadora, 

que conquista mi ser.

Pequeña dama del bosque que adoro a diario.

Pequeña princesa guerrera, te quiero.

Pequeña señorita dueña de mi vida,

te estimo.

Pequeña ama del agua y la sal, te aprecio.

Pequeña reina de la casa deja que te abrace. 


Porque eres de quien primero me olvido.

Porque eres a quien más maltrato. 

Porque menosprecio todos tus logros.

Porque no te escucho.


Porque sigues perdida en la playa.

Porque sigues perdida en el bosque.

Porque sigues perdida en la escuela. 

Porque sigues perdida en la casa.


Pequeña niña consentida, te amo.

Pequeña princesa luchadora, 

que conquista mi ser.

Pequeña dama del bosque que adoro a diario.

Pequeña princesa guerrera, te quiero.

Pequeña señorita dueña de mi vida,

te estimo.

Pequeña ama del agua y la sal, te aprecio.

Pequeña reina de la casa deja que te abrace. 



Autora: R. Plata.


junio 01, 2022

Matías (Relato Corto)

Mis historias son demasiado terrenales para ser de ficción. Pero a su vez son demasiado ficticias para ser terrestres. Mucha gente me ha preguntado por alguna de ellas con más sorna de la que debería… a ese tipo de gente nunca le he hecho demasiado caso. Ese tipo de gente que sigue haciendo referencia a un momento ridículo, o bochornoso, después de tantos años que tú casi olvidaste, y ellos sólo lo recuerdan por joder.

Hablando de todo un poco. Aún recuerdo a Matías. Él era el típico compañero de clase que después de acabar los estudios y haber pasado dos o tres años, te llamaba con un mote del que ya nadie se acordaba. Normalmente hacía referencias a sucesos en clase que nadie entendía.

Matías comenzó a quedarse sin amigos. Él no era un mal chico, sólo tenía un problema. Alguien había pulsado el botón de “Standby” en su vida. Para él el tiempo no pasaba. Él no envejecía. Al principio muchos pensaron que simplemente era un tarado. Pero no era así, alguien se había olvidado de volver a pulsar “On”, o quizás “Reiniciar”.


Autora: R. Plata.


Juicio de anteojeras

Hace años que me canse de luchar por algo que no funcionaba. Aunque hay veces que la gente siga creyendo que el error era yo. Las bondades y...