¿A dónde vamos a llevar?
Cuando el mundo avanzó en dirección contraria, yo no me di cuenta. Ahora me siento como si no encajará, y aunque nunca me importo eso de encajar o no, ahora es necesario, porque de ello depende que yo tenga un trabajo.
Hago todo lo que está en mi mano, y todo lo que me aconsejan los que me rodean, pero nunca llega a ser suficiente. Siempre siento como si todo lo que hago no fuera suficiente, que siempre me faltará la peseta para llegar al duro.
Luego están los que venden una fórmula de perfecta y es sólo humo en una botella.
Te aplicas la crema antiarrugas sobre las grietas de una vida que no parece suficiente, ni si quiera para ti. Te das cuenta de que no sirve en el sector en el que te encuentras, que ni si quiera los que vienen detrás de ti sirven. ¿A dónde vamos a llegar?
Cuando el mundo avanzó en la dirección contraria, y nos dejó a todos atrás. Ahora buscamos pillar el ritmo desarmonizado de un progreso que no aviso. Estamos corriendo tras un avance que no llega a ningún sitio, excepto a dejar cadáveres por el camino.
Te vende todo a pequeñas dosis y la rana ya se quemó. Las ancas de rana ya no les gustan ni a los franceses. ¿A dónde vamos a llevar?

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