Gaviotas.

 

Las gaviotas volaban imitando el mar, no muy lejos de el. El frio había llegado, y deciden marcharse a zonas más cálidas. Aunque las gaviotas decidieron abandonar el mar, no sólo por zonas más cálidas, sino porque el mar estaba contaminado.

El azul profundo y el agua cristalina se habían convertido en un lodazal, lleno de alimañas que deseaban volar. Alimañas que deseaban ser lo que ellos eran… libres.

Las gaviotas imitaron el oleaje llegando lo más lejos que sus alas les permitieron, volaron tantos kilometro que olvidaron cuantos. Las gaviotas que sobrevivieron se sintieron especiales, más libres que su propia libertad, más libres que la libertad en si.

El azul profundo se cambió por la basura de lo lejano, el agua cristalina por charcos inmundos de agua filtrada, y su versión de lo que un día fue el mar, solo era un edén perdido.

Las gaviotas embellecieron el empobrecido paisaje sin luz, y con barro y basura construyeron un pueblo llamado mar, una ciudad llamada océano y un país llamado libertad. Aunque en el fondo todos sabían la verdad. Lo oscuro del mar apacible y tranquilo, se cambió por una oscuridad llena de temor.

El azul profundo y el agua cristalina fueron reemplazadas por una realidad llena de mentiras e ilusiones ficticias. Donde las gaviotas quieren ser golondrinas y las alimañas acabaron con su libertad.

 

Autora: R.Plata.

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