Hace años que me canse de luchar por algo que no funcionaba. Aunque hay veces que la gente siga creyendo que el error era yo. Las bondades y maldades de la gente ignorante, de pobres almas que no ven más allá de comer sopa con un tenedor. De juzgar a los demás escondiéndose detrás de su ala rota, sea cual sea la verdad en su juicio de valores no hay más que del sesgo de una visión con anteojeras.
Lo malo es que llega un punto en que tus razones se perdieron entre el dolor, la perdida y el no poderles hacer entender que no todo lo bueno para algunos no es lo bueno para todos. Esconderse detrás de palabras de dolor, que sólo infringieron el dolor que se sufría… o tal vez menos.
Hay que comprender que el camino no es el mismo para alguien que nunca vio el mar que para un pescador. Aunque también hay que entender que hay personas a quienes no les importan ni el mar ni el pescador, sino que lo único que les importa es la borrita de su ombligo. Esto no es ni bueno ni malo, hasta que estas personas comienzan a decir: “El mar no es un lugar… ¡mentira! El pescador es un engaño, un ser de fantasía que nunca pudo ser”.
Autora: R.Plata
Foto gracias a: PxHere. (modificada por R.Plata)

