Esperanza (Relato Corto)
Esperanza se miró el vestido que la cubría, aquel día debía estar especialmente bella, miró el suelo de madera brillante, su madre la tomó de la barbilla y le levantó la cabeza, con un leve gesto le obligo a volver a su estudiada posición.
Sus padres recibirían a las familias que habían invitado a cenar, y Esperanza era consciente de que ella era la principal atracción. Acababa de llegar de una institución de señoritas en la que había pasado los diez últimos años. Allí había aprendido a aparentar ser la mujer ideal, el premio, el deseo y la posesión de alguien más. Se sentía desdichada, pero también había aprendido a ocultar cualquier sentimiento que no fuera el de una muñeca de porcelana.
Esperanza se miró los zapatos de piel y madera hechos por un zapatero de prestigio. El hijo del zapatero los había llevado el día anterior... unos zapatos bien cuidados y en una caja de madera tallada. Esperanza se sintió zapatos.
Esperanza se miró los guantes de tul. Su madre jamás los había utilizado, pues sus manos eran más grandes y huesudas, pero a ella le obligaba a llevarlos, tenía dedos pequeños y gesto delicado. Los guantes le daban un toque glamuroso y misterioso, según ella.
Esperanza pudo ver el reflejo de toda ella en uno de los grandes espejos del salón y se observó con desagrado, se sintió un pavo real en el jardín botánico.
Esperanza atendió a las personas que pasaban frente a ella y un pensamiento la asaltó: "¿Quién me llevará para volver a ser expuesta, una y otra vez?"
Autora: R.Plata.

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