Al final no importa donde queramos ir.
Al final no importan ni reinos, ni castillos.
Al final no importa, se hace lo que se tiene que hacer.
Cargas con errores que has de aprender.
Cargas la mortaja que te corresponde.
Cargas la cruz que te corresponde.
Ya ves, no es tan difícil elegir.
Confeccioné un traje de lino con mi mortaja.
Borré y dibujé sonrisas falsas.
Estoy cansada hasta los huesos de andar este camino.
No tengo reino, ni castillo.
Sólo tengo mi mortaja en el bolsillo.
Ya ves, lo fácil que es elegir.
Cargué con la cruz y la corona.
Tomé la mano prometida.
Cargué mi mortaja.
Borré sonrisas que el destino me dibujó.
Yo escuché lo que creí divino.
Confeccioné un traje de lino.
Cargué mi mortaja.
Ya ves.
Autora: R. Plata.

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