Cuando era niña a la noche una mujer venía a besarme. Se sentaba a los pies de mi cama. No era de mi familia, pero también había besado a mi madre y mi tía.
Cara quemada. Sin ojo. Vestido roto, pero a partir de las rodillas la nada.
Flota cada día junto a mi cama.
Autora: R. Plata.

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