Recuerdo

 

Juraría que era otoño. Aunque no estoy segura de ello. Recuerdo las hojas marrones caídas. Recuerdo también los árboles. El crujir de la hojas. El rocío mañanero. El peso de la mochila a mis espaldas.

Lo que no recuerdo es quien era quien tomaba mi mano, algo sin importancia, que me perturba. No llevaba guantes, eso seguro. Y que hoy en día está muerto, es un hecho.

Recuerdo ir andando. Recuerdo el frío.

Recuerdo el sol recién salido.

Recuerdo los escaparates y las tiendas, mi vestido aún expuesto.

Recuerdo el ruido de los coches.

Recuerdo el portón del colegio.

Recuerdo oler a menta de su boca cuando me dejó en la puerta. El olor a tabaco en su ropa.

Recuerdo mirar a la conserje del colegio, pero no ver su cara, con un gesto me metía prisas para que entrará.

Recuerdo la larga galería hasta la puerta de entrada, pero no recuerdo a mis compañeros de clase, ni a mis profesores.

Recuerdo mi abrigo, su textura y que en el cuello me irritaba.

Recuerdo colgarlo en una percha metálica.​

Recuerdo la pizarra verde oscura y las tizas de colores.

Recuerdo los dibujos de los números y las letras en las paredes.

Recuerdo el cuadro de la niña María y el crucifijo de madera con su cristo de metal.

Recuerdo correr en el patio y recuerdo haber llorado.

Recuerdo un coche rojo y otro blanco, pero nunca recuerdo a ningún ser humano.

Es como si nunca hubieran existido.

Es como si mi mente los hubiera borrado.

Es como si esos recuerdo no fueran míos, sólo simples imágenes impuestas.

Así que en definitiva no recuerdo nada.

 

 

Autora: R. Plata.

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