La gata que se comía mis historias (Relato corto)
Era un otoño cualquiera. La puerta del despacho estaba entornada.
Sobre el escritorio unas hojas en blanco esperaban la inspiración que no
llegaba.
El tic- tac del reloj marcaba las horas de un trabajo poco
productivo.
Acaricie a mi gata negra, como quien se entretiene moviendo un
bolígrafo. El afecto no fue de su agrado, como cualquier afecto sin permiso.
Ella se marchó indignada el movimiento pausado de su andar, sus ojos
entreabiertos demostraba que no había conseguido lo que quería.
Paseo para alejarse y que observaras su desagrado más que por
querer alejarse.
Esperó un instante de ensimismamiento y unos momentos de
entretenimiento.
Seguí buscando la inspiración, que no encontraba. Puse música en
mis auriculares. Leí algo escrito a medias que descarté enseguida.
Torpe de mí. Carlota, la gata enojada, volvió por su revancha. La
estantería con los relatos de mi adolescencia era su objetivo.
Yo concentrada en mis hojas en blanco. Ella sigilosa tiraba de una
montaña de papel antiguo. Le parecieron apetitosas y cómodas.
Ahora estoy nerviosa sin inspiración y con mis historias de
adolescencia rotas.
Autora: R. Plata.

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