Arma
Tome mi arma, la amartille por miedo. Pellizque mi camisón para poder avanzar con sigiló.
Bajé las escaleras iluminando los escalones con la leve luz de una vela.
Volví a escuchar el crujido del suelo de madera. Había alguien en la planta baja.
Rezaba porque fuera el viento que azotaba la casa.
La madera volvió a crujir.
Una vez en la planta baja vi una sombra. Se movió.
Levantó mi arma, le disparo. Algo cae a plomo.
Di unos pasos y mis calcetines blancos se empaparon de sangre.
¿Qué he hecho?
Autora: R. Plata.

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