Guerrera
En este mundo no sale nadie sin ser herido.
No importa si eres hija del rey o de la cortesana del pueblo.
No importa si te armas hasta los dientes o sólo tienes una catana
de madera.
Para placer de los dioses, son tus heridas lo que te hacen estar
viva.
Ni los rezos, ni los sacrificios, te darán un día de descanso, es
decisión tuya tomarlo.
Porque con la primera estocada adquieres un escudo, pero con las
últimas ya estás bien pertrechada.
Prepárate para todo tipo de golpes.
Prepárate para recibir los más fuertes de la gente que tienes más
cerca.
En este mundo en el que venimos a curarnos, recuerda que tus
agresores te rodean.
Las cosas no se aprenden tarde, se aprenden al abrir los ojos. Aunque
tienes la opción de seguir a ciegas.
En este mundo en el que venimos a aprender, recuerda que cada día
es tarde.
En este mundo el tiempo no importa, a pesar de que se le
atribuirás tus males.
La gente no te traiciona porque sí, te traiciona porque les dejas
hacerlo.
Te das cuenta de que no hay aciertos ciertos, ni errores incorregibles.
Sabes el sabor de tu propia sangre.
Lloras lo que tienes que llorar.
En este mundo no es mejor el más fuerte, sino el más ladino.
En este mundo no es mejor el más bueno, sino el más listo.
Así que a los recién llegados a este nuestro mundo les digo: “No
sois ni más ni menos de los que ya estamos aquí. Aunque también os digo que no
podréis pisarnos la cabeza. Porque vuestras cabezas están en nuestras manos.
Porque nosotros somos guerreros avispados en nuestras artes.”
Nosotros hemos vivido asedios, guerras, batallas… y tantas cosas
más que vuestros vírgenes ojos jamás pensaron ver.
Nosotros sabemos vuestro futuro, no por llevar más tiempo aquí,
sino porque somos expertos en destrozarlo.
No importa que es lo que otros os hayan contado, también es mentira.
Autora: R. Plata.

Comentarios