El memorándum de Nicte, La Muerte (Relato corto)

La muerte es algo que no se puede controlar, es algo de lo que no puedes zafar. La raíz del problema está en que basamos la vida en la eternidad de un falso mañana, y al mirar al ayer sólo queda un recuerdo sesgado. 

La muerte es algo que no se tiene en cuenta a la hora de vivir, pues los que hablan de la muerte son censurados. La gran mayoría no quiere escuchar hablar de esas cosas tan feas. 

La verdad es que la muerte es sólo el fin de ese eterno mañana.

¿Qué ocurriría si alguien te contará que la muerte tiene un propósito?

Yo te lo diré porque lo sé. Mi nombre es Nicte, que no te engañe mi belleza, ni mi semblante  juvenil, tengo tanto tiempo como el mismo tiempo. No vengo a deciros más que lo que sé y lo que he visto desde que existo.

La muerte es algo que quizás puedes controlar, dentro de unas opciones que se ofrecen a todo ser humano. La raíz del problema es que todos hablan sobre la muerte, pero nadie sabe de lo que habla. Es como si los árboles te contaran como transita por sus venas la savia. 

Yo os he visto caer y levantaos tantas veces, que nunca pensé que en realidad pudierais hacerlo. 

Quien muere y luego sobrevive no es creído. Sólo hablan de algo intangible e irrepetible. Por ello, hoy en día es del todo desestimado. Y luego están los que no lo recuerdan, o que me dicen de quien se despierta cada día, y no recuerda que anoche murió de nuevo. Los lugares en los que están, las cosas que hacen, no están influidas por el agradecimiento de revivir a diario.

La verdad es que la muerte se presenta a diario y a diario revivís, nadie agradece ese hecho por quitarle la verdadera importancia que tiene estar de nuevo aquí. Porque toda esa gente vive y muere en una realidad tan inconsciente de su suerte y de su plenitud como persona.

La vida es real y aquello sólo un sueño irreal; o tal vez la vida es irreal y aquello sólo un sueño que es la realidad. La verdad es que es todo lo contrario.

Vosotros, si me permitís el atrevimiento, tenéis todos y cada uno el mismo tiempo. Está verdad revelada a lo largo de los siglos ha sido borrada de vuestro ser, quizás por no ser recordada, o por haberle dado demasiada importancia a lo tangible y aprobado por la gran mayoría. Porque necesitáis una seguridad palpable que es absurda. Por eso, hay que ser consciente de que no hay otra vida que esta y que está es la realidad.

Nadie viene a este mundo con la certeza que se necesita, porque os rodean las dudas. Porque además quienes os rodean os llenan de más dudas, de religiones para necios, de ritos para seres primitivos. Nadie os explica la verdad que yo os traigo. Y cuando la comprendéis hacéis oídos sordos. 

Lo bueno de esto que llamáis vida es un tiempo eterno antes de lo que llamáis muerte. La vida que os empeñáis en vivir corriendo, la vida que os empeñáis en llenar de cachivaches electrónicos. Esa preciada eternidad que os obstináis en desperdiciar. Son muchas vidas dentro de una sola. Incluso podéis cambiarla. Porque no hay nada que no se consiga si lo deseas.

Pero vosotros os aferráis a guías, a gurús, deidades y otras pamplinas por el estilo. Son tan bonitas las mentiras bien contadas que la realidad, que tomáis las vendas que os ofrecen para taparos los ojos. 

Nunca he escuchado a ninguna persona hacer la pregunta que debe hacerse. Ninguno sois sincero con vosotros mismos. No os habéis dado cuenta de que en vuestras manos está la verdad de vuestro ser. 

Lo primero que tienes que saber es que eres quien debes ser. Eres una persona perfecta. Os obcecáis en veros defectos, cuando sois un ser perfecto sin defectos. 

El problema de no saber que sois personas perfectas os lleva a estereotipar cosas que no son reales. Para que entendáis de lo que hablo piensa simple y llanamente en la mujer a lo largo de la historia. Su aspecto físico y sobre todo el volumen del cuerpo. No en todas las épicas han existido los mismos cánones de belleza. Y en todas las épocas han sido perfectas. 

El problema es que os fijáis metas irreales. Os frustráis por cosas que no deberíais. Os marcáis unas metas absurdas, que no os llevan a nada, o al menos a nada realmente importante. Lo peor es que en el fondo os dais cuenta y tenéis depresiones. 

Es básico que sepáis que el tiempo no importa, sino conseguir lo que uno realmente necesita en vuestras vidas. Por mucho que algunos os repitan que estáis aquí de visita y que después hay un paraíso donde todo se os dará. Lo siento, pero tal sitio no existe. Os lo digo yo que llevo aquí desde siempre. Veo a esa pobre gente aletargada golpeándose las espaldas por un paraíso que nunca obtendrán fuera de sus vidas aquí. 

Luego veo a personas que se frustran buscan la debilidad de otros para frustrarlos. Las personas oprimen al otro, porque no ven su propia perfección, y os hacen creer que sois  imperfectos. 

No os guardéis las frustraciones, piensa cómo puedes cumplirlas o ver si en realidad es lo que necesitáis. No os guardéis dolor, pues no os llevará a ningún sitio. Por eso has de levantarte y decir: Yo soy un ser perfecto.

Yo os aconsejo que dejéis de golpearos entre vosotros y tened una cosa clara la vida es eterna para quien eternamente la aprecia. La muerte será oscura para quien tuvo una vida oscura. Pero la muerte será de luz para quien tuvo una vida luminosa.

Por ello, ya os lo digo seres eternos vivid cada minuto serenos. La razón de que estéis aquí se os mostrará y así conseguiréis vivir para siempre.


Autora: R. Plata.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Camisas

Arce japonés