El tren (Relato Corto)
La estación de tren estaba abarrotada. El olor a carbón quemado
invadía los alrededores. José descansó un segundo apoyando su maleta de cuero y
madera en el suelo. Había estado ahorrando en secreto para aquel viaje desde
hacía más de tres años. Sabía su destino e itinerario a la perfección. Su
intención de marcharse no se la insinuó ni a su mejor amigo.
José siempre había sabido que a él no le ocurriría como al resto
de los habitantes de su pueblo. Sabía que su vida no iba a ser ese film
repetido una y otra vez. Ese film de novia, esposa, hijos y familia.
Aquel joven resuelto siempre había intuido que para él las cosas
serían distintas. Había llegado allí en el autocar que sólo pasaba una vez a la
semana. Y tras esquivar a los maleteros de la estación para no soltar ni una
monedilla, se encontraba frente al tren que le alejaría de una apática vida.
Tomó aire y subió al tren con mucho esfuerzo. Una vez arriba por
un momento se sintió importante. Aquella gente no era con los que se había
relacionado hasta entonces. Pero si esperaba hacerlo a menudo desde aquel
momento por muy modestos que fueran sus orígenes.
El tren salió de la estación con él dentro. Se asomó por la
ventanilla y sus castaños cabellos se mecieron al viento. Sacó la mano y la
agitó para decir adiós. No había nadie en la estación que lo hubiera
acompañado, pero él no le decía adiós a una persona, sino a un modo de vida.
Su cara sonriente se ilumino al recordar su destino. No volvería
jamás, pero no se olvidaría de quien dejó atrás.
El tren aceleró y él tomó asiento. Sintió un nuevo sentimiento, la
felicidad, o más bien las oportunidades abiertas hacia una vida mejor.
R. Plata.

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