Mochila
Con la boca llega de esperanza, chorrean las dudas por la comisura de los labios.
Con tu nariz olfateas el aroma de la abundancia mezclado con un olor a pobreza integrado sin casi percibirlo.
Con los ojos llenos de ilusión, provoca que se deslice la desconfianza por la mejilla.
Cuando tocas los sueños con los dedos, se siente pegajosa la sensación de fracaso.
Con tu ser siente el anhelo, aún que tu desconfianza siempre te patea el trasero.
Cuando tus ojos, tu nariz, tu boca, incluso tus manos, te dicen que todo va a salir bien, pero el regusto de las experiencias pasadas te hace dar un paso atrás y destroza todo lo que pudo ser.
Dar un salto de fe, no es fácil, sobre todo con una mochila completa de frustraciones.
Dar un salto de fe, cuando no hay apoyo suficiente, es lo más difícil de todo.
Las cicatrices de tu boca, tu nariz y tus manos es lo primero que ves cuando piensa más allá.
Con tus ojos cerrados crees que no llegaras lejos, cuando a veces es la única manera de avanzar.
Con tus manos saca de tu mochila la frustración y deja que la experiencia sólo te haga avanzar.
Con tu boca saborea el triunfo de llegar a conseguir tus sueños.
Porque las mochilas no debes pesarnos para hundirnos en el abismo, deben ser el paracaídas que nos lleve a tierra firme.
Autora: R. Plata.

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