febrero 10, 2022

Maldita perra.

 


Toco mi camisa mojada por tu sangre y mi sudor.

Te miro tumbada… inerte.

No puedo más que reír.

Ya no vas a tener la última palabra.

Maldita perra, yo sólo era una de tus pulgas.

Ahora mírame, je.

Observa las manchas.

No te mueves. Ya no me rechazas.

Maldita perra, ya no gritas.

Tendría que acomodarte un poco.

Es evidente lo que acabamos de hacer.

Quizás muchos más evidente lo que yo he hecho.

Mis manos se manchan aún más.

Maldita perra, ya no me vas a joder más.

 


R. Plata.

© 2022 Rebeca Plata (Mi alma en la pluma)

Foto gracias a: PIXABAY

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Juicio de anteojeras

Hace años que me canse de luchar por algo que no funcionaba. Aunque hay veces que la gente siga creyendo que el error era yo. Las bondades y...