Cuélebre (Relato corto)

Cuélebre


Existió una vez una población cerca del mar tan fructífera que era la envidia de todos los reinos. Únicamente tenía una enorme maldición que la acechaba, en las montañas cercanas vivía un cuélebre. Este era tan grande que la rodeaba por completo. Los habitantes nunca podían salir y los foráneos no podían acceder.

Aquel ser atemorizaba a todos, pero en la población ya estaban acostumbrados a él. Para los foráneos era terrorífico, pero en el fondo pensaron que era culpa de los habitantes de la población por no acabar con ella. Lo que ocurría era que todo el mundo sabía que aquella bestia llevaba allí más tiempo que el bisabuelo del más anciano de los que allí vivían. Las costumbres de los habitantes de la población lo habían ayudado a sobrevivir todo aquel tiempo.

Aquel ser era alimentado con panes, huevos y animales, pero cada cierto tiempo se debía celebrar “El día del cuélebre” para seleccionar a una de las familias. Esta estaba obligada a entregar al cuélebre uno de sus miembros.

Ocurrió que en la celebración del día del cuélebre fue la familia Pueyo la elegida. Ánxelu Pueyo, padre de la familia, decidió que él por su edad debía ser quien sería sacrificado, pero su segundo hijo, Xandru, no estaba de acuerdo. El muchacho amaba a su padre por encima de todas las cosas. Él no iba a permitir que su padre muriera tan atrozmente. Fue entonces cuando convenció a sus dos hermanos de salvar a su padre. Los otros dos muchachos también lo tenían en gran estima por ser una persona noble y buena. Los tres hermanos decidieron unirse y luchar contra la aterradora criatura.

Dos días antes de la entrega en sacrificio del señor Pueyo fueron sus hijos a la cueva donde el cuélebre metía la cabeza para proteger su cuello mientras dormía. Los tres muchachos llevaban todas las armas que encontraron. Cuando se estuvieron en el punto justo para degollar al cuélebre este despertó. Comiéndose a los tres de un bocado.

El cuélebre al darse cuenta de que aquellos seres que custodiaba lo habían intentado matar decido marcharse al mar. Pues él únicamente había ido a protegerlos de los invasores para que no los arrasasen porque eran débiles, pero al ver a aquellos tres fuertes muchachos se dio cuenta de que era hora de volver a casa y dejar que se defendieran solos de sus invasores


R. Plata.

© 2022 Rebeca Plata (Mi alma en la pluma)

Foto gracias a: PIXABAY


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